miércoles, 18 de septiembre de 2024

LA ENTREVISTA

 ¿Qué es?

Una entrevista es un texto periodístico que puede ser “objetivo” (en ese caso se podría considerar un texto informativo), si en ella el entrevistador se limita a exponer su conversación con un personaje mediante el sistema de pregunta y respuesta. 

Pero a menudo se considera un género mixto si el entrevistador nos traslada las impresiones personales que le ha causado la persona entrevistada o incluso nos describe aquello que le ha llamado la atención especialmente (el lugar en el que se produce la entrevista, por ejemplo).


Su estructura 

Título

Se debe tratar de captar la atención del lector con un  título cargado de información pero que al mismo tiempo sea sugerente y atractivo.

Puede ser una frase que aluda a las características, habilidades o actividades del entrevistado:

Luisa Vargas                                                                        
Una actriz de mil batallas

Juan Pérez
Las confesiones de un tímido

También puede consistir en una frase dicha por el entrevistado, y que resuma aquello de lo que trata la entrevista o que invite a leerla. En este caso, el título debe ir entre comillas:

Mariana González
"Lo que escribo lo guardo en los cajones"

Mario López 
"No soy un recién llegado"

Como se ve en los ejemplos anteriores, en todas las entrevistas, el título debe ir precedido por el nombre del entrevistado.


Entradilla

Toda entrevista debe llevar una entradilla, de modo de que se aporte una breve introducción del personaje antes de empezar con la estructura pregunta-respuesta. La entradilla puede ser una descripción de la situación en la que se produjo la entrevista:

Pedro Manrique llega a la entrevista apresurado, con media hora de retraso. Parece recién levantado. "Si quieres, podemos tomarnos un café antes de empezar", dice con una sonrisa de disculpa. Tras el café, más renovado, se concentra en la conversación y nos atiende con amabilidad e interés.

O bien una breve narración de algún aspecto interesante de la biografía del personaje:

Cuando Mercedes Parra llegó a Chile, no reconoció ni las calles ni los edificios. Con un pequeño mapa en las manos, recorrió la ciudad como si fuera una turista cualquiera. Después de una semana de dar vueltas por ahí, por fin logró dar con la casa de un amigo. "Me llevó algo de tiempo encontrarte", le dijo.

O también una descripción de su carácter o de aquello que lo distingue entre los demás:

Aunque nadie hubiera dado un centavo por él, Sergio Pérez es hoy por hoy el escritor de habla hispana más traducido en el mundo. Sus libros circulan por Japón, lo mismo que por Rusia o Sudáfrica y, desde hace unos cinco años, son materia de tesis en las principales universidades norteamericanas.

Cuerpo de la entrevista

Después de la entradilla, ya hay que entrar de lleno en la estructura pregunta-respuesta, que caracteriza a este género periodístico. En este punto hay que tener presente que es necesario que el texto sea lo más claro posible. Las respuestas se pueden acortar, siempre y cuando se eliminen solamente las ideas repetidas o los comentarios poco importantes.

Se comienza cada pregunta con una P. y cada respuesta con una R. separando las preguntas de las respuestas en párrafos diferentes.


Cierre: 

Las formas de finalizar una entrevista son básicamente dos. 

En primer lugar, podemos ceder el protagonismo al entrevistado dejándole que sea el que diga la última palabra. Para ello se selecciona una respuesta especialmente interesante, una afirmación contundente, concluyente o provocadora que haya aportado a lo largo de la conversación:

No creas que con el tiempo uno se hace necesariamente más sabio. Se suele creer que por el hecho de madurar, la gente se hace más sabia. Craso error. El tiempo le sienta bien al inteligente; pero nunca he visto que transforme al bobo en un Einstein.

O bien, se puede terminar con un párrafo que resuma o destaque algo respecto al tema tratado con el entrevistado:

Todavía es muy pronto para saber si Macarena llegará a ser una  deportista profesional, como ella tanto desea. Para eso entrena sin descanso, quitándole tiempo hasta al cine y a la lectura, sus otras dos grandes aficiones. Por ahora, toda su atención está fijada en esa meta. Su sueño. De ese esfuerzo, está segura, dependerá todo su futuro.

O con una descripción de la situación en que finaliza la entrevista:

Al finalizar la entrevista, Carlos mira su reloj. En media hora debe reunirse con sus compañeros para el ensayo general. Y aunque hoy ha sido un día duro en lo personal, coge el guion de la mesa y, con la mejor de sus caras, se despide para volver a trabajarEsta noche hay estreno y no puede haber nada más importante en la vida de un actor.


¿PRACTICAMOS?

Lee con atención la siguiente entrevista publicada en La Vanguardia para después poder reflexionar sobre ella:

Aurelio Arteta tiene 66 años. Es catedrático de Filosofía Moral y Política en la Universidad del País Vasco. Casado, sin hijos, como especialista en la rama de Ética ha reflexionado y escrito sobre asuntos tan enjundiosos y atractivos como la compasión, la piedad, la admiración y la tolerancia. 

Analiza tópicos porque delatan nuestro sistema de creencias. Hay uno que a Arteta le inquieta en particular: Ese que reza: "¡No pretenderás convencerme!". Equivale a decir: "No te esfuerces en argumentar, soy impermeable a todo argumento, no estoy dispuesto a cambiar de opinión", o sea, "¿para qué escuchar tus ideas... si ya tengo las mías?".

En un pueblo vecino a Pamplona, la adosada casa de Aurelio Arteta, con escueto jardín trasero, atestada de libros y perfumada por un hospitalario aroma a café, se levanta frente a un césped agradablemente municipal que huele a llovizna suave y a hierba recién cortada en una tarde de junio.

¿Qué es filosofar?
Entender en qué consiste esto de vivir.

¿Cómo hacerlo?
Yo tengo mi vía: me fijo en los tópicos.

¿Qué son los tópicos?
Esas frases hechas que a fuerza de oírlas mil veces repetidas, aceptamos sin cuestionárnoslas.

¿Por ejemplo?
"Sé tú mismo". "Si quieres, puedes". "Todos tenemos alguna parte de razón". "Todas las ideas son respetables"...

Cíteme más tópicos dignos de análisis.
"Nadie es más que nadie". "Seamos tolerantes". "Condeno toda violencia, venga de donde venga". "No es nada personal". "La vida es el valor supremo". "Todo es relativo"... Usamos tópicos irreflexivamente, sin preguntarnos si son verdad o no, como si fueran verdades absolutas.

He repetido estas frases a menudo, ¿son inciertas?…
Son tópicos y muchos de esos tópicos contienen ideas muy criticables, torpezas, tonterías, desvaríos...

A ver: "Sé tú mismo". ¿No es cierto?
A veces puede ayudar a reforzar la autoestima..., pero a menudo suele expresar otra idea, terrible: "Estás bien como estás y no hace falta que mejores como persona o aprendas para progresar como ser humano. A veces se complementa con otra frase muy escuchada: "Yo soy así". Que todavía deja más claro que se está exigiendo a los demás que aguanten todos mis defectos porque no pienso cambiarlos y punto".

"Todos tenemos una parte de razón"
¿Seguro? No lo creo. Hay gente que está totalmente equivocada sobre un asunto y situaciones en las que, en cambio, alguien tiene toda la razón. 

"Todas las ideas son respetables"
Pues no, radicalmente no: el machismo no es respetable, el racismo no es respetable, la xenofobia no es respetable...¡ a las malas ideas hay que faltarles al respeto! Lo que sí hay que respetar siempre es a las personas, pero las ideas están ahí para discutirlas, debatirlas y eliminar las que son perjudiciales para la convivencia en sociedad. Por supuesto que no todas las ideas son respetables. Y las ideas que no son positivas, sanas, respetuosas, las debemos modificar y así progresaremos. No se puede ser tolerante con las ideas fanáticas.






¿Qué tópico le interesa en particular?
El que plantea que alguien "es una persona muy normal" como algo positivo: ¡aplaudimos lo normal como un mérito! ¿Qué sentido tiene eso?, ¿Qué tiene de bueno "ser normal"? De hecho, ¿qué significa ser normal?, ¿Quién decide lo que es normal y lo que no?

¿Cómo interpreta esto?
La mediocridad nos tranquiliza e inspira confianza, y que alguien destaque... nos incomoda. Desconfiamos del que saca cabeza y llama la atención: parece mejor ser "normalito". Nos da miedo sentirnos singulares, que nos vean como a una persona diferente, especial..., poco normal. Qué triste.


Es siempre apasionante escuchar a los filósofos. Ponen patas arriba las ideas que creías más firmes y eso ayuda a que el cerebro aprenda a soltarse de los bastones y a caminar por sí mismo. Hoy he aprendido mucho de Arteta: veo que hablamos sin pensar, de tópico en tópico; a veces por falta de reflexión y otras, simplemente, por no salirnos de lo normal, por creer lo que creen todos. Es muy interesante leer Tantos tontos tópicos (Ariel), como titula este filósofo su último ensayo, y desentrañar así creencias dominantes. Arteta me muestra un cuadernito en el que sigue anotando tópicos. Le aconsejo que vea los realities de tele 5 (escuchar a los concursantes es una mina de tópicos muy pero que muy tópicos) y toma nota.

Entrevista de Víctor M. Amela



ACTIVIDADES 


1. Lee con atención la entrevista. ¿Dónde encuadrarías esta entrevista: en los géneros informativos, de opinión o mixtos? (Si necesitas ver la teoría, la tienes en esta misma entrada del blog).

2. Analiza la estructura del texto leído (di de dónde a dónde iría cada parte). Si necesitas repasar la estructura de la noticia, consulta el comienzo de esta entrada.

3. Después de leer la entrevista, ¿qué dirías que es un t
ópico? ¿Conoces tú alguno? (Si no lo conoces, investiga en Internet) ¿Estás de acuerdo con esa idea (con la del tópico que has planteado tú)? 

4. Escoge alguna opinión del filósofo Aurelio Arteta en esta entrevista y escribe un par de líneas o tres explicando por qué estás de acuerdo con su visión. Escoge otra opinión del entrevistado y redacta un par de líneas o tres justificando el motivo por el que no compartes su opinión en este caso.

5. Vuelve a leer la entradilla. Imagina que tienes que publicar una entrevista que le hayas hecho a alguna persona cercana a ti. Escoge a una persona de entre tus conocidos o tu profesorado y escribe un par de párrafos presentando al personaje a la manera de la entradilla de una entrevista subjetiva (como si de verdad hubieras ido a su casa y estuvieras tratando a esa persona por primera vez).

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